Cuando puse por primera vez un pie en Grecia, todavía era un niño, callado, inseguro, con más preguntas que respuestas. El viaje que me trajo hasta aquí no fue sencillo, y lo que siguió fue aún más inesperado.
Tuve que aprender a valerme por mí mismo, en un lugar donde todo se sentía desconocido. Pero en el camino, encontré personas que me ayudaron a ver lo que era posible.
Ahora, unos años después, camino por un sendero muy diferente.
Hay una historia detrás de ese viaje, y me gustaría compartirla contigo.

